SALARIO EMOCIONAL

Es un error pensar que los trabajadores sólo evalúan el monto del sueldo para decidirse por un trabajo. Las actuales generaciones priorizan las retribuciones no económicas que el empleador pueda ofrecer. Uno de los puntos más importantes es la posibilidad de crecimiento dentro de la empresa, que su trabajo sea interesante y sentirse bien en el ambiente laboral.

El disponer de un comedor donde puedes consumir alimentos para desayunar y almorzar; donde puedas discutir con los compañeros de trabajo acciones a tomar para diversas tareas de la oficina o simplemente compartir cómo estuvo tu fin de semana. Contar con membresías con gran descuento en algún gimnasio o regalar membresías por el cumplimiento de un trabajo bien hecho.

Estos dos casos pueden ser incluidos dentro del salario emocional, esto no es un concepto nuevo pero que puede tomar mayor relevancia en esta realidad diferente que nos ha tocado vivir.

Para entender a lo que nos referimos con salario emocional, debemos pensar en aquella retribución no monetaria que percibe un empleado y que pretende cubrir aquellos aspectos como sus necesidades personales, familiares y profesionales.

Son muchas las ventajas que puede obtener la organización si da importancia e invierte en esto. Por ejemplo, la rotación del personal disminuye y a la vez esto acarrea que los gastos en selección se reduzcan, también reducen los niveles de absentismo laboral generando que éstas organizaciones estén entre las más deseadas para trabajar y se logren posicionar su marca empleadora; esto permite atraer talento, contar con trabajadores más satisfechos y comprometidos con la organización, reteniendo el talento y mejorando la productividad. Además, al estar en un entorno saludable se mejoran las relaciones interpersonales y disminuyen los conflictos. 

Según un estudio dirigido por la Escuela de Negocios de la Universidad de Oxford (Reino Unido), la productividad aumenta en un 13% cuando el colaborador es feliz. Por esto es muy importante que las empresas de diferentes rubros cuenten con beneficios adicionales que promuevan el buen clima organizacional.

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Podemos mencionar algunos ejemplos entre los salarios emocionales:

  • Trabajar desde casa o cualquier locación.
  • Flexibilidad horaria.
  • Seguros privados (EPS).
  • Actividades de confraternidad.
  • Desarrollo profesional.
  • Vida sana.
  • Desconexión digital.
  • Disponer de espacios de descanso e incluso zonas de ocio.

 

El salario emocional no debe sustituir al económico, la organización está en la obligación de lograr un balance entre ambas. Pudiendo incluir conceptos variables en la remuneración económica basados en la productividad, el trabajador se verá más motivado y ofrecerá lo mejor de sí por la organización.

Cada trabajador tiene sus propias expectativas, por ende, las ambiciones no son las mismas entre los diferentes trabajadores (hombres, mujeres, padres de familia, ejecutivo, operario) por esto la Gerencia junto con el área de Recursos Humanos deben valorar a cada individuo de forma distinta y adaptar el salario emocional a cada necesidad.

Para muchos colaboradores, la felicidad en el trabajo va más allá de su salario. Los tiempos de descanso y el ambiente laboral cobran cada vez más importancia, en especial a raíz de la pandemia de la COVID-19.

Los nuevos factores a tener en cuenta para definir el salario emocional en la actualidad deben enfocarse a novedosos protocolos para la desconexión digital, planes de coaching empresarial enfocados al entrenamiento de equipos para desarrollar habilidades y aptitudes que maximicen el potencial de las personas, planes de asistencia psicológica que estén diseñados para apoyar el rendimiento y el bienestar en el lugar de trabajo.

El objetivo final del salario emocional no es otro que servir de impulso o motivación al trabajador y que, a su vez, permita mejorar la percepción que los empleados tienen de su empresa.