Las preguntas poderosas son una excelente herramienta para los coaches, psicólogos, consultores y personas que trabajan en diversas áreas del desarrollo humano y empresarial. Buscan generar autoconocimiento, abren espacios de reflexión, elevan la conciencia, de modo que exploramos nuestra realidad interior y conllevan a la acción; constituyen un poderoso ejercicio conversacional que posibilita el abordaje de muchos temas dentro de la práctica profesional, permitiendo identificar juicios, creencias, emociones y recursos potenciales de una persona frente a una situación en particular.
Son preguntas con intención, con dirección, enfocadas a abrir el punto de vista del coachee. Son preguntas desafiantes, que necesitan de tiempo para pensarse, preguntas que no te habías hecho hasta ahora y que te hacen salir de tu zona de confort. Muchas veces son preguntas que nos hacen pensar en cosas que normalmente ocultamos, consciente o inconscientemente. Sin embargo, son la única forma de llegar a donde nunca has estado, ayudarán a ampliar perspectivas, generar una verdadera conciencia, un darse cuenta que empodera a la persona. Son esenciales para que el coachee encuentre sus propias respuestas, en lugar de recibir soluciones desde afuera.
El saber hacer preguntas poderosas es una habilidad que debe tener el coach para realizar en un proceso de coaching, estas preguntas siempre deben estar direccionadas en buscar respuestas y posibles alternativas, brindadas por el mismo coachee para lograr el objetivo que se quiere cumplir. Están orientadas al presente y al futuro, y no tanto al pasado, es importante tener claro que el coaching trabaja desde el presente hacia el futuro, es por ello que estas preguntas no hacen sino ayudar al coachee a conocer más profundamente su situación actual como la que quiere conseguir, y así puede decidir qué hacer al respecto, haciéndolo pensar y tomar acción.
Un coach debe tener la capacidad para buscar que el propio coachee se desafíe, que vea lo que antes no veía (que aflore en ti, que salga a la luz todo lo que permanecía oculto). Debe lograr que uno se pregunte a sí mismo, para saber dónde se está y hacia dónde quiere ir, pero generar este tipo de preguntas no es algo tan fácil, el coach debe desarrollar un nivel de escucha profunda y sobre todo empatía. Una buena pregunta poderosa es sencilla, es corta, pero despierta emociones; ponen a pensar, conllevan a la reflexión y generan una fuerte toma de conciencia; obtienen información y descubren habilidades, de esta manera se puede llevar a la persona a tomar conciencia, superar sus creencias limitantes, prejuicios o temores que no le permiten salir de su zona conocida. De esta manera buscamos generar compromisos, retándolo a tomar acción y control.
Es muy importante saber que una pregunta que empieza con “Por qué” puede ser poderosa si se enfoca en identificar los valores. Por ejemplo, “¿Por qué hice esto?”. En otras palabras, “¿Qué fue importante aquí para que hiciera esto?”. Las preguntas que empiezan con “Qué” y “Cómo” son más poderosas. Es más probable que se enfoquen en el presente, en una situación concreta y que lleven a la acción. Una excepción es “¿Qué debería hacer?”. Es mejor cambiar esta pregunta a: “¿Qué es lo que quiero hacer?”.
En resumen, las preguntas poderosas: