MENTALIDAD ÁGIL

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En los últimos años dado un entorno cambiante, y en mayor medida, luego de experimentar una pandemia, cada vez más organizaciones buscan ser flexibles, poder adaptarse y responder rápidamente a los cambios que demanda el mercado para ser competitivos. Según ésta premisa, se tiene una tendencia marcada por muchas organizaciones para implementar Agilidad en sus operaciones. Pero, ¿qué es la agilidad? ¿Es sólo utilizar prácticas ágiles o es algo más?

La agilidad no es sólo una metodología sino es una forma de pensar, la cual tiene como base valores e incluye una serie de principios. Por lo tanto, para la organización la búsqueda de la implementación de agilidad implica una transformación cultural. 

Es importante recalcar la diferencia entre “Ser Ágil” y “Hacer Ágil”, lo primero está relacionado a la mentalidad a desarrollar e impregnar en la cultura de la empresa; lo segundo es la utilización de prácticas como scrum, kanban, dailys o designación de roles como product owner o scrum master que pueden ser implementadas pero que no cumplen necesariamente su objetivo si no vienen acompañadas del mindset respectivo.

Las culturas ágiles promueven una serie de valores, entre los cuales se encuentran:

  • Abrazar el cambio.
  • Foco en las personas.
  • Foco en el cliente.
  • Transparencia y confianza.
  • Aprendizaje y experimentación.
  • Colaboración y compromiso.
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Respecto a la utilización de prácticas ágiles, se debe tener un entendimiento claro sobre los framework a utilizar, cómo deben utilizarse y en qué situaciones es conveniente aplicar. Para esto es necesario la formación correcta y tener un acompañamiento que permita a los equipos el adecuado uso de las diferentes prácticas ágiles, acompañado del reforzamiento del mindset. Algunos aspectos que pueden ayudar a construir ésta mentalidad ágil son:

  • Estar siempre dispuestos a aprender de nuestros errores.
  • Saber que fallar es siempre una oportunidad para aprender.
  • Esforzarnos por lograr lo que queremos y esperamos.
  • Proponer metas y objetivos.
  • Estar dispuestos a adaptarnos al cambio.
  • Luchar contra la resistencia al cambio.
  • Saber que podemos cambiar y mejorar.

Un proceso de transformación toma tiempo, es importante tener en cuenta que no hay tiempo establecido para lograrlo ya que depende de la situación de cada empresa y lo que se busque lograr. Una vez que se tenga un diagnóstico claro, es importante el involucramiento de todos los niveles de la organización e identificar, desde el principio, el alineamiento que tiene los valores de la agilidad con los valores de la empresa. Para la implementación en los equipos se recomienda empezar en pequeño e ir aprendiendo en el proceso, buscando siempre primero “Ser Ágil” y luego “Hacer Ágil”.