Alguna vez se han preguntado ¿por qué en la actualidad se sigue reivindicando la igualdad de género? si en casi todas las leyes se reconoce los mismos derechos a hombres y mujeres; esto es algo que como individuos, sociedad y hasta organizaciones debemos seguir trabajando. Según las Naciones Unidas, la igualdad de género se refiere a “la igualdad de derechos, responsabilidades y oportunidades de mujeres y hombres, así como niñas y niños”. Por lo que, el sexo con el que hayamos nacido no debería generar conflicto en relación a los derechos y deberes de las personas.
A pesar de que el tema de la igualdad de género lleva años en la agenda internacional, es un hecho que las mujeres y niñas, sufren discriminación simplemente por haber nacido mujer. Está claro además que ningún país del mundo ha alcanzado aún la igualdad de género (según el informe de la OCDE del 2017 “Perseguir la igualdad de género: una batalla cuesta arriba”). Precisamente los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que deben cumplirse en 2030, establecen en su objetivo número 5 “lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y niñas”.
Algunas cifras que se tienen a nivel mundial son: las mujeres ganan el 77% de lo que ganan los hombres, solo el 24% de todos los parlamentarios nacionales eran mujeres a noviembre 2018, la representación como propietarias de las tierras agrícolas es solo del 13%. Estos son solo algunos ámbitos en los que se evidencia una lejanía con la paridad, y se espera se puedan lograr todas las metas establecidas para 2030; dada la relevancia al ser un derecho fundamental y ser también un punto clave para construir un mundo pacífico y próspero.
Según el ránking global de brecha de género de este 2021, publicado por el Foro Económico Mundial (WEF), el Perú se sitúa en el puesto 62 entre 156 países con un 71.4%. El índice de la brecha de género analiza la división de los recursos y las oportunidades entre hombres y mujeres, mide el tamaño de la brecha de dicha desigualdad de género en la participación en la economía y el mundo laboral, en política, acceso a la educación y esperanza de vida.
Como consecuencia de todos los retos que ha traído la pandemia del COVID-19 se ha generado un incremento en el número de años que tomará cerrar la brecha, quedando en evidencia que será más difícil reducirla debido al impacto del aumento del desempleo en sectores donde predominan las mujeres y la lentitud en la reactivación económica de los mismos.
Las brechas de género en el ámbito laboral se mantienen en Perú, dado que los directorios de empresas cuentan solo con un 14% de participación femenina para puestos de gerencia general, según Women CEO Perú. La relación de mujeres y hombres en cargos de gerencia general es de 14% y 86%, respectivamente, y de igual manera, a nivel de gerencias en general la proporción es 30/70. En algunos casos como gerentes de producción, telecomunicaciones, entre otras, la proporción de participación de mujeres frente a los hombres puede llegar a 1/9; lo cual evidencia las profundas brechas aún existentes que se sustentan en una primacía cultural de las organizaciones y sus líderes.
Es muy importante como país seguir fomentando la igualdad de género, para que todos estemos concientizados que tanto mujeres como hombres adoptemos valores, actitudes y comportamientos equitativos, que ayuden a incorporar nuevas prácticas dentro de las organizaciones; y así, todos participemos de este cambio y garanticemos el derecho a la no discriminación a la mujer. El Perú en estos últimos años ha generado diferentes campañas, difundiendo mensajes positivos sobre las relaciones igualitarias entre mujeres y hombres, se logró incorporar un lenguaje inclusivo, que el enfoque de género se incorpore en las políticas educativas, el promover y concientizar en erradicar la violencia contra la mujer, leyes de prevención y hostigamiento sexual; sin embargo, hay muchas más cosas por hacer. Es importante resaltar el trabajo que vienen realizando las organizaciones tanto públicas como privadas, poniendo en práctica la igualdad de contratación, regular las escalas salariales, el reconocimiento de las mujeres emprendedoras, entre otras acciones que están ayudando a que todos estemos comprometidos con este cambio cultural.